PROGRAMA #50 Macri y el pueblo que lo parió

La policía asesina a un pibe de 12 años por la espalda. La luz y el gas aumentan más de un 50 por ciento, y el transporte otro tanto, mientras se subsidia a las mineras y al agronegocio. Dos pibes matan a un colectivero porque no los dejó subir gratis de una. Los vecinos y vecinas se organizan contra la “inseguridad”.

¿Por qué mi vecino o vecina que no tiene un mango, labura 10 horas por día y ya no puede pagar la luz y el gas sigue bancando al macrismo y mantiene su odio a la “yegua”, ¿Alcanza con decir que mira sólo TN?

Asistimos a unas, todavía tibias, protestas contra los tarifazos…si realmente el ajuste está destruyendo nuestros bolsillos…¿Por qué no estalló todo por el aire aún? ¿Es solamente porque el peronismo no ordenó sus mandos?

¿Fue el consumo una forma de control social del kircnerismo sobre los denominados “sectores populares” y hoy es razonable entender que se acabó la supuesta fiesta?

¿Sirven hoy las categorías clásicas, incluso las que fueron parte de una lengua revolucionaria, para entender las realidades que se nos imponen?

¿Podemos razonar que el pueblo se “derechizó” y por eso votó a Macri? Más aún y en clave capaz de ampliar sus miras ¿Nos permiten las categorías de derecha e izquierda pensar realmente lo que estamos viviendo?

¿Será que vivimos un mundo que se ha tragado toda política emancipativa y asistimos a la pura supervivencia?

Esta medianoche aspiramos a seguir buceando en busca de las ideas y las denominaciones que sean capaces de intervenir en una realidad compleja y adversa que tiende a ponerse la gorra.

En Después de la Deriva queremos re pensar nuestros propios balbuceos y los del llamado “campo popular” para tratar de entender qué pasa en el país, en los barrios, en las casas y en nosotros mismos.

 

 

 

 

PROGRAMA #49 Post-verdad: mentira la mentira, mentira la verdad.

1) “Post verdad” es un término que se bifurca por tener una vertiente filosófica y otra destinada a consolidar el establecimiento de un consenso generalizado absolutamente funcional con las necesidades del capitalismo.

2) La post verdad quiere minar a todo lo que intente ser un pensamiento, es decir, un discurso que busca argumentar las razones que lo sostienen, alegando que “aquello que lo sostiene es relativo”. Relativo quiere decir que es una de las tantas diferencias particulares en la que es válido apoyar lo que decimos, y como ninguna de ellas puede ser una verdad indiscutible sobre las otras, todo lo que se dice cae en la precariedad de ser una simple opinión.

3) Por eso una (o la ) clave de la post verdad es destruir todo punto de apoyo, y así levantar las compuertas para que la opinión empiece a circular libremente en el mercado de los medios y la opinión pública, tal como lo hacen las mercancías en el entramado económico social del capitalismo, conformando los consensos dentro de los cuales el mundo de hoy nos obliga a “opinar” acerca de nuestra existencia social y política. Las redes de la era digital empalman directamente sobre esta matriz acentuándola a veces a niveles directamente tóxicos.

4) Habría que decir que desde el campo de los que se autotitulan emancipadores (como es el nuestro) no dejamos de estar tomados y asfixiados por la propuesta de la post verdad. Aún no hemos podido dar una respuesta superadora a la alternativa impuesta por el neo-conservadorismo contemporáneo. Porque es cierto que somos herederos de una cierta idea de verdad con la que se conquistó y dominó a muchos pueblos y que aún no estamos seguros de cómo reformular esa poderosa idea para esquivar el dogmatismo, o cómo pensar que una propuesta con valor universal, como la emancipación e igualdad de todos los hombres, no debe caer en la cascara asfixiante de un universalismo ya caduco.

5) También debemos interrogarnos si el sistema social vigente puede resistir impunemente a este virus que él mismo echó a rodar, si no se verá en algún momento necesitado de exhibir aunque sea una parodia de verdad para que las cosas no se les vaya de las manos.

6) En fin, que esta deriva sea un intento para volver polémicamente a pensar sobre la verdad, pero jamás para tirarla a la basura. De esta forma ayudaremos  para que lo que está destinado a todos, que es una de las formas de existir la igualdad, no sea encarcelado por el mundo de las identidades, cueva larvada de todos los fascismos.

PROGRAMA #48 Guerra Civil Española: ¿cómo resuena el pasado?

A poco más de 79 años del triunfo del fascismo con la suma del poder para Francisco Franco y el fin del sueño de la República en el marco de la Guerra Civil Española, hoy queremos ver cómo suena y resuena ese suceso histórico en nuestros días.

En ese cruento enfrentamiento hubo, de un lado, comunistas, anarquistas y trostkistas compartiendo trincheras pero también desangrándose en sus diferencias y, en la otra margen de la grieta, las fuerzas de la reacción alimentadas desde los poderosos imperios nazi y fascista de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini.

¿Puede pensarse a los sectores en lucha en esa guerra como buenos ejemplos del modo en que todavía funcionan, se agrupan y disputan poder y sentido? ¿Es posible abrazar desde el presente el ideario republicano que agitó a España durante buena parte de la década del 30 del siglo pasado? ¿Se mostró en territorio español cuál sería la suerte de las experiencias políticas revolucionarias?

Pero además y para poder escuchar con otras melodías esas inquietudes y otros tantos interrogantes, nos atrevemos a preguntarnos si hay modo de actualizar esa debate emancipador sin que las imágenes se tornen sepias.

Para sacudirse la nostalgia sobre aguas encabritadas, el encuentro de esta medianoche tiene el nombre propio del Club Artístico Libertad, un colectivo musical que recupera y repone el cancionero republicano a partir del presente.

De la mano de ese aporte estético que nos ayude a tender los puentes entre el ayer y la actualidad, queremos visitar aquello que fue un hito con los ojos y los oídos más nuevos que tengamos a mano y tal vez transitar juntos el cuestionamiento acerca de si  las formas de encarar una actividad puede determinar sus contenidos.

Programa #47 La economía no existe

El mundo en que vivimos ha sido conquistado por un modo de producir la riqueza que se llama el capitalismo. Lo novedoso de este lazo social -que funciona compitiendo entre todos buscando el lucro- es que no es impuesto por la fuerza, como lo eran sus antecesores, por cuanto nadie está obligado a vender su trabajo por un salario.

Los que no tienen propiedad alguna sobre los medios de producción son impulsados, por la necesidad biológica de subsistir, a entrar en esta maquinaria. Y así aparece la ilusión de que los hombres son libres y se enfrentan con un sistema que funciona independientemente de ellos, como algo natural.

Los pensadores burgueses de mediados del siglo XVIII intentaron dar una explicación a ese sistema y así nace la economía  como disciplina. Como su discurso y sus conceptos nacen indisolublemente ligados al capitalismo, es que en esta deriva queremos proponer una experiencia que consiste en correr el velo de la economía para que aparezca lo que realmente es: capitalismo puro.

Para que este velo sea más eficaz los economistas hablan de diversas escuelas o corrientes dentro de la economía. Incluso en un momento muy importante de la lucha de los pueblos por su emancipación el proyecto comunista quedó mutilado por el ideario de una economía socialista.

¿Por qué  no se dice, por ejemplo, que el capitalismo repuntará este año en vez de camuflarlo diciendo que es la economía la que crecerá? Incluso en los debates televisivos, los representantes de un marxismo ortodoxo, esgrimen argumentos para demostrar que no vendrán inversiones productivas al país y ven en eso un fracaso del gobierno actual, sin embargo una inversión de capitales no es otra cosa que la instalación de un dispositivo destinado a expoliar a futuros trabajadores.

Empezamos a sospechar que la economía manda en todos lados. Pero la economía, es decir, el capitalismo, funciona con el impulso de satisfacer las necesidades básicas, frente a las cuales parecen caer todas las razones. Ese es el discurso del neoliberalismo mundial que machaca que lo único que vale es lo que tiene valor económico y que la política no es otra cosa que la gestión de la economía. Nosotros decimos: gestión del capitalismo.

Preguntamos: ¿la política se reduce a gobernar al capitalismo? Entonces entendemos a los populismos y al mismísimo Papa cuando claman por un capitalismo humanista, para oponerse los gobiernos neoliberales defensores de un capitalismo salvaje.

También nos asalta un duda respecto de las políticas que se propusieron abolir al capitalismo, porque generaciones enteras sostuvieron a rajatabla la idea de que la «economía era determinante en ultima instancia de la política»

¿Puede parte de su fracaso encerrarse en esa fórmula?

Y más aún, ¿puede la política liberarnos de un orden económico-social si afirmamos que ella es la expresión de ese orden?

Los dilemas se juntan y nos empujan a apostar por una política que sea autónoma de la economía. En esta deriva haremos la experiencia de internarnos por caminos aún no trazados, pero que sólo se hacen al andar.