Un mes atrás nos presentábamos ante estos mismos micrófonos mezclando afirmaciones y preguntas acerca de la autonomía y la política.

Hoy, con cinco programas sobre el éter, nos parece apropiado y necesario retomar aquel hilo.

El tiempo transcurrido como colectivo dispuesto a la aventura de ver, buscar y hacer políticas emancipativas, autónomas y en ruptura con el pasado, sigue siendo un momento fugaz.

En el camino tuvimos hallazgos, tropezamos con las mismas piedras, conectamos con experiencias compañeras y también nos equivocamos. Acá mismo y hacia adentro. En una deriva a la que no siempre domamos.

Pero aún así nos reafirmamos en la intención de largarnos a pensar la política, meternos con el sentido común, interpelar los conflictos, contar las luchas.

Somos cualquiera y nos puede escuchar cualquiera. Aquella oreja despierta a interpelar e interpelarnos acerca de la política y sus derivas que van de las bibliotecas a cada pelea, de lo personal a la organización que enciendan la mecha.

Seguimos pensando que la política es una experiencia de pensamiento, práctica y organización que se realiza contra el Estado y la lógica social imperante. Y queremos ver de qué modo aprendemos a mejor hacerla.

Creemos que hay otras lógicas y que la intervención realmente transformadora es la que antagoniza radicalmente no solo con sus programas y métodos sino con sus acciones organizadas.

No logramos domesticarnos ni comprender la pulsión de la marea, el agua amenaza nuestras bocas y las palabras se nos escurren cuando no estamos a la altura de lo que soñamos.

Y sin embargo, la medianoche es la hora de re-conocernos y atrevernos a construir ese común que nos guíe hacia “Después de la deriva”.

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