nota: por fallas técnicas, este audio no tiene la calidad habitual y termina unos instantes antes del cierre del programa.
El 17 de octubre de 1945 es una fecha emblemática para la sociedad argentina. Entre la épica y la estampa costumbrista, para bien o para mal, es una imagen simbólica consustancial con la historia misma de la Argentina que tiene una significación discutible pero innegable.
Dialogando con las fechas y los nombres que aparecen mientras andamos, nos preguntamos cómo podemos pensar esta fecha emblemática en tensión con aquellas ideas que habitualmente puedan asociarse al 17 de octubre. ¿Qué significa esa fecha? ¿Qué es lo que marca? ¿Puede pensarse el 17 de octubre como un signo que vaya más allá del peronismo?
Mucha gente se movilizó aquél día en distintos puntos del país, pero principalmente hacia la Plaza de Mayo de la capital. Algunos dicen 200.000, algunos dicen 500.000, hay quienes hablan de 1 millón. Se movilizaron reaccionando en contra de la detención de Juan Domingo Perón y su confinamiento en Martín García, en un contexto social convulsionado a raíz de las luchas obreras y políticas que venían de arrastre y que de diversa manera evolucionaban en la Argentina de esos años.
Más allá de lo que se piense en relación a los conflicto de base de aquél momento, es indudable que la situación era muy diferente a la actual. ¿Qué puede aportarnos aquella fecha para pensar nuestra época? Mirado desde hoy: ¿El nombre de qué cosa es 17 de octubre? ¿Hubo allí un exceso que pueda ser pensado en las coordenadas de una política emancipativa contemporánea? ¿Es el 17 de octubre la marca de un impasse ante el cual el poder de la época se vio obligado a ceder, forzado por un desborde popular?
Todo eso y mucho más dejaremos sin responder esta noche, esta nueva medianoche de once varas en la que nos metemos de cabeza, intentado pensar madrugando el 18.
En nuestras últimas emisiones abordamos el problema de las formas actuales de la revolución y pensamos el caso del feminismo atravesado por el problema de las identidades, intentando, como siempre, humildemente y en la medida de lo posible, de correr los ejes re-orientar las discusiones hacia nuevos rumbos… apuntando la proa hacia horizontes inciertos.
Hoy nos asalta una nueva pregunta que no está desconectada de lo anterior: ¿qué está pasando en Catalunya? Lo primero que notamos es que carecemos de un marco de sentido que nos satisfaga a la hora de dar un tratamiento problemático a esta cuestión. Sí, sabemos que está la disputa económica tensionando los intereses de las élites, sabemos la historia y los problemas de los estados autonómicos españoles y no desconocemos el alzamiento de la ultra-derecha y de los nacionalismos en la Unión Europea en general. Pero todo esto cierra el problema muy rápidamente y nosotros queremos abrirlo, desbordarlo, sintomatizarlo y extrapolar lo que pueda enseñarnos para pensar otras realidades, si es que puede…
Hay un primer dato que hace que este tema sea deseable de abordar: la inmensa cantidad de gente que se ha volcado a las calles de forma activa y movilizada. Para quienes andamos buscando siempre los tics de la revolución esto es un llamado de atención, pero nada más que eso por ahora.
Elegimos entonces abordar el problema desde dos aristas: por un lado, la que relaciona las identidades y la política, ¿qué pasa cuando un componente de la sociedad civil, una identidad, desborda la capacidad de los mecanismos estatales de “mantenerla en su lugar”? ¿Es esto lo que sucede allá en este momento? Por otro lado nos interesa pensar los límites y las paradojas de esos mecanismos estatales, puntualmente el problema del voto y su efecto de legitimación: ¿todas las votaciones son iguales? ¿Qué cosas podemos elegir y cuáles no? O peor… ¿Qué cosas eligen los otros mientras creemos hacerlo nosotros? Qué cosas nos hacen elegir.
¿Qué sucede cuando lo que se vota va en contra del aparato mismo que debe garantizar esa votación? ¿Cómo exceder el hecho del voto hacia algo más que el puro mecanismo al cuál se lo ha reducido? El voto es la herramienta principal de legitimación que tienen las democracias modernas, ¿Cómo se implica entonces una votación ilegítima? ¿Hay entonces otros soportes de la legitimidad política más allá de la voluntad de las mayorías? y por último: ¿es lo mismo democracia que constitución? ¿Es compatible la democracia como la conocemos con la autodeterminación de los pueblos?
Entonces esta noche daremos algún contenido a esas preguntas advirtiendo que tomamos lo que nos llega de Catalunya como un disparador para hablar de estos problemas y no cómo especialistas del caso. Problemas que son importantes para ser pensados cuando la marea esta tranquila y también cuando las aguas se agitan, no vaya a ser que se cumpla algo que se dijo una vez, y es que uno de los rasgos de las revoluciones cuando suceden… es que los revolucionarios son los últimos en darse cuenta.
El 12 de mayo de 2015 fue hallado el cuerpo de la adolescente Chiara Páez, de Rufino (Santa Fe), que se encontraba embarazada. Había sido asesinada por su novio.
Su femicidio se inscribía en una nutrida lista que desde principio de ese año estaba generando la idea y el sentimiento de NiUnaMenos.
La consigna nacida de la rabia terminó convocando a la primera marcha que se concretaría el 3 de junio con más de 300 mil personas sólo en Buenos Aires.
NiUnaMenos rebalsó al feminismo y llevó a la calle a las y los cualquiera en contra de, en principio, la violencia machista.
En el programa pasado quedó abierta una pregunta que hoy queremos retomar y problematizar: ¿es este movimiento, cuyos orígenes se ubican en el feminismo pero que hoy parece haber desbordado a sus militantes un proceso revolucionario en ciernes que está poniendo en jaque no ya al machismo sino al patriarcado mismo?
¿Se trata de dos entidades diferentes? Y, de ser así, ¿qué expresa una de la otra?
Es la denominada lucha antripatriarcal un asunto de mujeres o del género femenino? ¿Qué rol tienen los hombres en este combate?
¿Cómo se vinculan patriarcado y capitalismo? ¿Apuntar contra el patriarcado conlleva a denunciar al capitalismo? ¿Puede haber capitalismo sin patriarcado y a la inversa?
¿Podemos inscribir esta lucha en la búsqueda de una política emancipativa?
¿Puede, en definitiva, esta lucha llevar no ya a una igualdad entre personas de distintos géneros sino a la igualdad a secas?
Con esta vigesimotercera emisión abrimos octubre y empezamos a recoger los retazos de unas medianoches sembradas de esas preguntas que queremos ir desandando en busca de un mañana que asome, después de la deriva.
Nuevas cremas, nuevos vinos, nuevos sistemas, nuevos estilos: la revolución es una nota de impacto en etiquetas y folletos, acompaña a las marcas en su aventura por la generación de demanda, es el nombre de la promesa de cambio novedoso, un recurso de identidad corporativa para el comercio capitalista.
¿Qué ocurre por fuera del marketing? ¿Qué es lo que escuchamos detrás de la palabra revolución en estos tiempos en que la gestión se impone como ideología dominante y convierte todo lo pensable en mercancía?
A punto de cumplirse 100 años de los sucesos de octubre de 1917 en Rusia, del nacimiento de la Unión Soviética, nos preguntamos esta noche acerca de la significación de esa palabra en la actualidad. ¿Es la revolución un asunto político? ¿Es un término clásico, abandonado por las ideas sociales y políticas contemporáneas? ¿Implica la revolución, acaso, una totalidad incompatible con las miradas políticas autónomas? ¿Es pensable una revolución sin la toma del poder?
¿Es la revolución una idea totalitaria, nacida de un pensamiento hegemónico incapaz de dar cuenta de la diversidad en el seno de la vida social? ¿Qué relación puede haber entre revolución y autonomía? ¿Hubo experiencias revolucionarias distintas a las que dieron lugar al llamado socialismo realmente existente?
Desde la más elemental atención sobre el sentido de las palabras, se nos hace difícil incorporar en una misma serie la revolución francesa, la revolución rusa, la revolución española o las autoproclamadas revolución ciudadana o revolución boivariana, como nombres emblemáticos de los procesos latinoamericanos que inauguraron el siglo XXI. ¿Por qué resulta útil, por ejemplo, nombrar una revolución de la alegría en esta sociedad que pareciera haber abandonado cualquier atisbo de radicalidad?
Repletos de preguntas, muñidos de algunas afirmaciones, inquietos ante la dificultad de asir una idea tan compleja y tan resignificada, abordamos nuestra vigésima segunda deriva en este mar incierto.
Después de 12 años en los que el kirchnerismo se desplegó para coser las suturas generadas por la revuelta de diciembre de 2001 e intervino la coyuntura resignificando muchas expresiones que poblaron las demandas ciudadanas de entonces, el macrismo parece haber llegada para completar la tarea.
Aún a contrapelo de la épica discursiva de sus predecesores, el gobierno que encabeza Mauricio Macri recurre a un diccionario que a su modo atiende ciertos conceptos ligados a la crítica a la normalidad política para vestir sus actos de gestión.
La impostura de esta nueva derecha vernácula agita las visiones políticamente correctas que ligan sin más a Macri con la última dictadura cívico-militar en una panorámica donde la desaparición de Santiago Maldonado opera amplificando ese fragmento de la foto.
Con 21 medianoches sobre la deriva, nos negamos a aceptar y difuminar esa afirmación por escueta ante el problema con el que nos enfrenta y por funcional a quienes, justamente, alimentaron con sus designios y desgarros la fuerza del enemigo.
Bajo la tutela intelectual del cuerpo de asesores que encabeza Jaime Durán Barba, Macri y su equipo empresarial articulan esta fase de la lengua del poder haciendo equilibrio entre el humor social y las potencias del sistema dominante.
Por eso nos preguntamos ¿Es a partir del colapso de las verdades absolutas que portaban las ideologías durante el siglo XX que Cambiemos separa la política de las ideas?
¿Será porque Cambiemos es la nueva síntesis capaz de leer las novedades que irrumpen en la vida social y política para neutralizarlas y hacerlas jugar en su campo?
Sobre la fase actual del capitalismo que el macrismo encarna en la Argentina y los desafíos políticos y discursivos que elegimos asumir quienes empuñamos las banderas de la emancipación y la igualdad vamos a derivar a partir de este momento.
Tómese como un aporte para discutir y amasar ese después que queremos construir con la explícita intención de cambiar el mundo.